miércoles, agosto 19, 2015

Labores

Compartiendo con ustedes, mi vida


                                        desplegando y tañendo
                                       mi lira obligatoria y rumorosa
                                       sé lo que soy
                                       y adonde va mi canto
                                                      P. Neruda





Con toda la buena intención
me apresto a cortar unos moldes.
Hay perfume a ocio
              cadencia de rocíos
sobre las telas nuevas.
En la misma mesa del almuerzo
y los poemas
              escritorio exhausto
se abren los moldes
que me darán el abolengo
de abuela costurera.
Los ojos de mis hijos
se fruncen
al tiempo deshilvanado.
Ellos tuvieron sus vestidos
improvisados
con puntillas sin grafía.
Los veo jugar
en rondas febriles
en mi costado.
Por el rabillo
me mezclan los talles
toman los retazos
y escapan al patio
             ¡espantapájaros!
Lo mismo que
la hoja en blanco,
me siento a esperar
la musa de los sueños
y sobreescribo las líneas
del pespunte.
 Las palabras van
solfilando la hoja
            centímetros más, centímetros menos.
La tiza se ha roto
               varias veces
en la espalda del figurín
como tantas otras
se han quebrado las palabras
en mi garganta.

Qué difícil tarea
decirles mi amor
con otras cosas
que el salario y la ausencia de los días.

Qué magia tiene
esta voluntad de exiliarnos
y perdernos  en la trama
de esa cómplice soledad
y deshacer el olvido
de las prendas
y las cartas.

Sobre la máquina inacabada
se deshila la página
nunca escrita
       suspendida por el trajinar de las palomas.

Cómo es posible
coser y escribir la eternidad
cantándole a la vida
                          si, afuera,
esas pequeñas ropitas
no cuentan su historia
con el debido amor
         y en la costumbre
nos hace invisibles.

Quiero coser mi sombra
     con tintas indelebles
a sus manos hermosas.
Como esas mujeres
cuyo perfume
exhala en sus retoños
a pesar de la pobreza
la sabia comprensión
del universo.

Quiero hacer
un pequeño pantalón
para mi Ulises.
He comprado
los hilos, la entretela
        y con firme decisión
iré por la prenda                    
para su invierno dulce.

El poema regresa
de sus noches
al corazón del molde
y me enciende.


Sandra López Paz (del libro Mis propios deberes)

miércoles, febrero 11, 2015

Camino a casa

Compartiendo con ustedes, mi vida



           porque todas las puertas dan afuera del mundo
                                    Mario Benedetti


No imaginas
la extensión
la línea blanca
       suspiros cansados al oído
          del conductor pobre hombre
pobre ser condenado al viaje perpetuo
 vítreo exorbitado
ojos de los esteros de cincuenta grados
en un mundo de salitre y mudez.
Las casas
abrazadas por el sopor
hologramas del desierto
            entre líneas lágrimas de herrumbre.
Por estos lados
                 en el caudal hipnótico
                 de la ciudad y sus elementos  fundidos
                  por artes, partes y polifemos
         -creo que todo el universo duerme
               y dormirá por cien años-
 apareces también
en mi entrecejo

entre sueños me abres la puerta
soñada por milenios
y conjuro tenerte siempre
siempre a mi lado.
A una cuadra
presiento tus pasos
            -alma mía, soy tu cáliz verdadero-
la calle se alarga en el viento
las glicinas perdidas vuelven
a su tiempo y sus brazos,
los vidrios repartidos
proyectan escenas distantes
y confusas donde me pienso,
mi corazón se abre.
 ¿Estás ahí, templario mío?
Dame una pequeña señal
           una implosión de amor
diciéndome que
he llegado.
 
Sandra López Paz, del libro "MINUTAS EN EL BAR TRISTEZA"







                

  

martes, diciembre 23, 2014

CREACIÓN DE LAS HORAS

Compartiendo con ustedes, mi vida

  


                              El alba se adelanta como puede y el barrio
                                                       la acepta, resignado.
                          ¿Cómo se hace esta luz?

                           Horacio Armani, Creación del día




Mientras ocurre la soledad
por la persiana
despuntan los sonidos
              su clarividencia
espejando el iris de las calles
abriendo los portones vencidos.

Y el pan cruje
en el ayuno del sueño eterno
y nos levanta hacia toda tarea
             -que de cualquier modo
                 marchitará lo creado-

Me acompañan-entonces-
los magos del tiempo
los decretos del hacer y el haber
y en mis arcas perdidas
                   sin mapas de tesoro posible
las cuestiones del deseo
                    relegadas al fondo de su propia espera
para otra mañana imposible.

Por acá tampoco
los gatos inmortales y extenuados
de los techos
saben nada de la luz.

¿Alguien sabe?
me he sentado por siempre
del mismo lado
de mi cama amanecida
y el alba llega
sin puntos cardinales posibles
a mis ojos doloridos
hinchados y sanguíneos
por la misma grieta
que llega el oxígeno
al  añorado descanso.

¡Que el tiempo me alcance!
Para las buenas intenciones del día.
                   Que alcancen los relojes
                   para los sueños pendientes
                                los controles médicos
                                -y citas afines con diferentes gurúes-
                                 las misas de bautismo
                              los saltos al abismo
                          los cuentos nieteriles
                      los exámenes
                   los espejos
               las agujas
            los impuestos
los mates con mis hijos...


Y en este vicio de ordenar el tiempo
en la primera hora
llena de aflicciones y supuestos
nada hay más firme
que mi cobardía
       el falso orgullo del optimista
y mis gritos castrenses
           ¡vaaaaamos, arriba!

Desprevenidos
los ojos  llegan a la tarde
liberados de tiempo
y aún queda
el enorme silencio de tus manos.

Sandra López Paz (del Libro Minutas en el bar Tristeza)

martes, septiembre 30, 2014

Demora

Compartiendo con ustedes, mi vida




Para tu tiempo
mi voz es un impulso vano
     que apenas tiende el pan.

Mi cuerpo se ha ido
por meridianos invisibles.
Mi cuerpo 
y sus palabras apuradas
los sabores estridentes
la primavera.


No entiendes
por esos enormes ojos
abyectos
de la calma.
Los días 
destilan mi ausencia
y -sin quererlo-
hasta
el reflejo en la cama
se ha ido borrando.

Es verdad 
          el absoluto silencio
                el frío de la frontera
                         la bandera fiel
                            que nunca desciende
                    la novela interminable
              lo inconcluso
           el salitre
       las goteras
 la oscuridad
las manchas irreprochables
     donde me diviso
     ángel desteñido
sin guarda 
ni palomas.

Qué es
esta demora,
implacable y ruda
que lleva
mis manos descalzas
por el tiempo.

Sandra López Paz (del libro "Minutas en el bar tristeza")

viernes, agosto 08, 2014

Noema de los Días Virtuales I

Compartiendo con ustedes, mi vida





Navego
los convites
        vastos y reciclados
flores y ángeles
       contranaturaleza
promesas
para dialogar en silenco
      entre una y millones
y-de tanto en tanto-
alguien no llama
         y alguien no responde
a la algarabía
diseñada y cargada
desde archivos
que  acumulan
y hacen más vacía
esta ausencia.

El fin
    ahora lo sé
es encontrar al dios
y exiliarnos
de estos fracasos
         de la soledad
               y-por si acaso-
nombrar el Todo
    los nombres
          las tragedias
              los milagros
       las cadenas
el mundo mismo
comprenderlo
en un solo acto
de efímera
significación.

Y por estos días
 convulsos
y relativos
en los cuales
falta el amor
falta el pan
y el abrigo se hace
un delgado comentario
de pobre inspiración
de obsesiones rutinarias
        evasiones improvisadas.

Y-de repente-
la belleza flagelada
el arte mutilado
sellado
conscripto
a las filas de tanto  
           colectivoego
auspiciado
declarado
de interés general
por el absurdo.

No,
el amor no se auspicia.
El amor
es un ser privado
de esos controles.
El amor
espera en esa puerta
su propio día
         la estrellita de Homero y Ulises
mis tejidos punto penélope
que caminan el tiempo
mis guisitos calientes
                      y reales
con muchas calorías
y  mágicos sopores
calmarían
la intemperie
devastada por
tantas advertencias.

De todos modos
vamos a callar
algún día.


Mientras,
apago este silencio
y me someto al viento
terrenal y caliente
de estos lados.

Mi amor
            afuera
-tal vez-
me espere.


Sandra López Paz (del libro MINUTAS EN EL BAR TRISTEZA)

martes, julio 01, 2014

SALMO

Compartiendo con ustedes, mi vida
 

Bienaventurada
tu piel
que me nombra
lejana  de mí
intémpora
sobre el fuego.

Bienventuradas
las ansias silenciosas
y el amor
de la sombra
que imagino
briosa y dulce
en mi cauce.


Bienaventurados
los  ojos
                  que dicen no ver
mi amor
          y su endecha
en manifiestos
hondos y situados.


Bienaventurada
la pobreza
que me obliga
a la abstinencia
de tu cuerpo perdido.

La demora
           la esperanza
               las señales metafísicas.
                Estos besos
               en las postales de campo
            el hábito de conversar
con tus pañuelos.

Bienaventurados
la lluvia
          y su elocuencia
que cercenan mi voluntad
para decirte después.

Y esa palabra
sin ángel
         que te trae
a mi regreso.

Sandra López Paz (del Libro Minutas en el Bar Tristeza)

domingo, mayo 25, 2014

In Juris

Compartiendo con ustedes, mi vida


Tengo incluido en mis palabras
los derechos de la noche
la recolección de asuntos
las fotografías de mis lágrimas
                  con el sabor de las tuyas
los diálogos celestiales
la locura del teatro
los cometas de agua
los pasillos con ecos pasados
irrecuperables.
Tengo para vos
la promesa de salvarte
de los escupientes
               sé que la palabra
                             es un neologismo
                                         de la hipo glucemia
                                                  que me asiste.

Total esto es poesía
digna de aquellos libros
esto y los zapatitos
esto y la mesera
esto y las aliteraciones
esto y mi libido mal curada
esto y los viajes
este mal automatismo
este mar de errores
                           por favor, aprendan poesía, me cansé, lo siento.

Esto y los paneles incoherentes
y los tornillos que cruzan mariposas
esto que es poesssssía
                       pero que nunca
                                       leerían sin una sonrisa
                                     Otero ni Juárroz
                                     ni Creszenci ni Coni ni el Bebe ni el Duende
                                    tal vez Perlongher, tal vez Mandrini
                                     tal vez alguien que haya leído a Cummings
                                                                  o Freud, Lacan, Larrossa, Gusmán
                                                             (perdón casi me fui a la interpretación)
                                    mis chicas del taller seguro
                                                 que vamos cuatro años leyendo el tiempo
                                                                        como quién pasar el tiempo

                                   hoy, conmigo, que vamos
                                                         para rato con la ausencia

Esto que nunca saldrá a la luz
porque es poesía
                            sí hija, soy yo, depiértate
                             (no, mejor, despertáte)
porque parte del silencio
de tus entrañas silenciadas
de tus éxodos
                               y la mía impotencia
                               por guardar decoro
                               pero no me importa
                               quiero ser-no permanecer
                               sin que, lo que nos ocupa, sea tratado
                               en este ámbito de palomas heridas.
Yo, quien
con admiración
a un pichón mojado
entre esas hojas,
                 en esos patios que iluminas
                 como te dije
                               yo voy a ser la hablante
                 y anoche pude conversar con mis sueños
                 mi psicoanalista me recomendó
                                      enunciarme como poeta
te diga
VALIENTE
NÓMADE infinita
de la peor verdad de la vida.

Perdón(había sido fácil
hacer poemas de verdad)

Sandra López Paz (de mi próximo libro de poemas RECOMENDACIONES PARA LA ENSEÑANZA DE LO QUE NO ES POESÍA. ANEXO: CARTILLA DE INTENCIÓN LECTORA Y MALOS EXEMPLOS)

martes, mayo 06, 2014

LACRIMOSA

Compartiendo con ustedes, mi vida




Oh, el más vital de los encantamientos
el ruido de la muerte
el cielo de las raíces
dedico, sobre sus ojos
y su voz
la ciénaga.

Dedico mis horas
de escalofríos
aquellos silencios
sobre mi nombre.

Dedico la cama
infesta de resabios
de besos.
A las marcas
en las colillas rancias
y los vasos amontonados
bajo la ducha.

Dedico este sinfín
al pesado calzado
que me lleva
al sillón del oprobio
              a la orquídea moribunda
              en los nudos deformes
               de mis manos.
Lloro
por aquellos ocasos
sin tu presencia,
lloro la voz abandonada
y mi valentía
de antaño.

De qué sirvieron
mis ofrendas
y la lujuria
que juntaron
las monedas doradas
en tus ojos.

Lloro
la incomprensible
redondez del dolor
en la exégesis
del día.

Sandra López Paz (del libro "Exploración del amor")

DESIDERATA

Míranos
en esta gravedad
de los espejos.
Acritud
de las sombras
y del vino.
          déjala pasar.

Dime que el tiempo
es un deseo
impuro
y hostil.
Temblor
que ha caído
desde el  llanto
penitente
de la espera
           déjalo pasar.

Escombros de mí
imposibles de mí
en tus bordes
que ataron sueños
y  pájaros azules.

Sin embargo
el asombro ocurre
sobre mi piel.
Exploro tus nombres
las ansias amargas
que expiran
en tu flor apagada.

Exploro
los cauces
las causas
los planetas caídos
los soles que se parten
en tus surcos.

El mundo sucede
     como siempre
en las alcobas
los gusanos
las paredes quebradas
las gredas discontinuas
el parque desterrado.

Transcurrimos
por nuestras ínfimas batallas
libradas a la soledad
y el desamor.

Voy , sin embargo,
a mi deseo
al mundo sublimado
del primer día
de la historia.
De esa primera flor
         perdonada e inocente
a la palabra futura.

Sandra López Paz
(del libro "Exploración del amor")

lunes, marzo 17, 2014

Lección de Geografía

Compartiendo con ustedes, mi vida


A menudo
desaparezco en la pared
que me transporta al sueño
invocado de niña.
En esta ladera,
la risa nerviosa de mi madre
           su miedo hostil
la lejía de las puertas
me contrae del silencio
a la inválida sombra.
Me apago
en esta memoria
de ácidas lágrimas
donde comienza
el meridiano de mi vida.

Dónde está mi corazón
cruzado por el desierto
áridos ojos implacables
epítetos del miedo.

Sigo caminando
a la primicia
a los relieves
turgentes
que te dieron
de beber
estos oasis.

Veo
los vientos
inmersos en tus manos
arenas movedizas
donde  fui
desgranando
mis días
y mis palabras.


Y los valles solitarios
en la piel marcada,
las constelaciones
los letargos
la extenuada sombra
del amor
perdido.

La  lección vital
fue descubrir
el horizonte
en tus lágrimas,
y darme cuenta
de la cuadratura del mundo
de los monstruos infames
que lo sostienen
                 y también
sentir que
       -después del amor-
el mundo es un ciego precipicio
donde me llevó
la locura.

No existe
    -por lo tanto-
esa  lisura
y redonda pajarera
de los hombres.

Oh! el infinito
que atraviesa tus ojos
el pantano
la tundra
la melancolía...

Hay un lugar
en soledad
con mis poemas:
versos
en los sueños
               versos moribundos
que no divisaron
la tierra.


Sandra López Paz (del libro "Exploración del amor")

Alianzas

Buscando poemas luminosos Crea un pacto con la tierra,        ella va adelante. Toma su rubor de hortensias       y limpia la frente. Dale u...