lunes, noviembre 18, 2013

Atardeceres

Compartiendo con ustedes, mi vida
 


"Perfer et obdura; dolor hic tibi proderit olim" *
                                                      Ovidio



Vengo de la muerte
                          no sé si te conté alguna vez
de la bitácora del miedo
del río de luz
que nunca se cruza...

Vengo
de la misma esclavitud
de los tiempos
al atardecer de la palabra...
                       subyugada
                       entre las cicatrices
arrojada hacia la  soledad
por el malamor....

¿Para qué florecer
si el día
es un vil silencio?
La voluntad
es un fantasma
del coraje.....

Dejar
hasta el último pétalo
abrazando las sombras
             y entretanto
dar luz
a la pequeña semilla
que me espera...


Sandra López Paz (del libro PARTES DE MÍ Y OTRAS CALLES)      

Credo de sirena

Compartiendo con ustedes, mi vida

                    

Soy el individuo
            Nicanor Parra

Creo en Dios
cuando no vienes,
cuando el amor se hace
indecente e invisible
y se dispersa
en el ardid del miedo...
Creo en todopoder
que se amedrenta en el agua
que choca en la piedra
pusilánime
exhausto de tanto
lloverse en sangre
y palabras mundanas...
No me hables hoy
de todos modos...
Creo
en esos silencios
necesarios
resignados
y marchitos
             y  en el mar
donde el amor
           de vez en cuando
  camina conmigo....

Sandra López Paz (del libro: Liturgia Mundanas)       

CANCIONES PARA UN ÁNGEL SIN PARAÍSO

Compartiendo con ustedes, mi vida

 


CANTO I


La Cuna
El despertar me anuncia...
Voy hacia tu pelo revuelto
a separar la noche del día…
Estambres del futuro,
Alientos del silencio...
no pudieron sostener
la matriz del barco…
 Se diluyó en la tarde
por el pánico.
Las voces retornan a la vida...
susurros de un tiempo desgastado,
del ciclo inmeditable...
Abrir los ojos...
Un vaso de agua clara
para remediar el paraíso
y saber que siempre
se puede existir.

CANTO II
La Puerta

Senderos eternos,
calles alucinadas…
El día empieza
 con tus pasos lentos
por la habitación
aún dormida
aletargada...
Hacia dónde nos iremos
esta vez...
¡Ser un ángel guardián
es temerario!
Desdibujas la pared
hacia el cerrojo,
descuelgas el puente...
Y la puerta te quema...
porque tiene tanta muerte
como Esperanza.

CANTO III
El Camino
Está escrito en tu memoria
Sabes que alguien te guía,
y alguien te sigue
El número
ha tomado conciencia
de tu miedo
Y te transporta al trabajo cotidiano
de nombrar distancias...
Peregrinos de la modernidad...
Creas el movimiento,
Configuras la huella
Dibujas el sistema del abismo
Tus pies van arando
 el silencio...
Y nacerá otra calle
con tu mismo miedo,
donde alguien te siga
y otro alguien  te espere,
significando el tiempo…
Yo...
¡YO no puedo alcanzarte!
Me duele
el espacio recorrido
pues giré por la calle más cruel,
  el Destino...

CANTO IV
La Ciudad
Miré los bolsillos vacíos
 de mi calle.
Sin monedas
de savia enardecida...
Abrigué mi verso
y esperé el milagro.
¡El dolor de la tierra
 habita a mis espaldas!
Con el aliento del sol
después de las tinieblas... y la luz
decreté el amor
hasta  el ocaso…
¡Tus ojos se abrieron encendidos
como una constelación del universo!
Y mis hermanos se acercaron
al calor azul de tus pupilas.
Ciudad distante...
Pueblos que emigran a la muerte
con palabras sin retorno
a la esperanza...
Hoy es el día
 para nombrar las calles
los jardines
los molinos
y los santos
bajo el signo de todas las leyendas.
¡Bolsillos de milagros
y de niños con cántaros de vida!!!
Madre urbana
de enamorados pájaros
y de ángeles
que emigran al silencio
Anídame...
para que vuelva en polen mi plegaria
¡No quiero morar lejos de tí,
ciudad bautismal de mis amores!
¡La eternidad temería de nosotros
Si nos diéramos la mano!

CANTO V
El amor y el pan

Mendigos
de un perdón necesario,
por el hambre de amor...
Suelo de espigas
sin esclavos...
Lo imagino dorado
como la eterna arena del tiempo,
como el recuerdo
de tus ojos con sol,
Ángel de mi vida.
Ahora que mi llanto es alto
como un latido santo de la tierra.
siembra mi voz sobre la arena...
Apura
 que mi llanto es alto
y la luna del dolor está dormida...
Regresa,
a la mies de la tarde
¡Cosecharemos palomas mensajeras!
Toda mi soledad
alma sin nombre
está segada
por el alumbre verde
de tus manos...
Batalla a mis oscuros miedos...
a mi corazón desintegrado.
Muéstrame ese amor del infinito
que vuelve al origen de la savia...
Te doy estas palabras,
amor y pan...
naves olvidadas
en el mundo...

Pronto...
Mi voz duerme,
el frío me espera
el llanto abre
las arterias del viento,
y escucha el grito
 de la sangre.





CANTO VI
La tarde y el regreso

Cuando todo se detenga,
la última flor tendrá tu nombre.
Mi desnudo corazón
no cantará para mi pueblo.
Promesas escondidas en el camino diario
me dibujan las nubes, la frutilla, el universo
los dulzores, los primores de la siesta, la canela...
Espero ese llamado...
tu voz, desde la vida...
¡el mar desesperado
me desborda en pena!
Retorno con las olas del destierro
a la arena cansada de la vida.
Voy a quedarme...
Cuando todo se detenga...
para robar tu calle,
y llevarte conmigo
Abrigarte con fuego
con agua
con palomas ...
Cuando todo
se detenga
 en este mundo, hermano...
Tu mirada desnuda,
huérfana de amores,
prohibida eternamente,
eternamente
desde su centro volcánico me llama
a buscarte en el reloj helado de la tarde...
Amor errante y desolado,
¡ regresa a mi memoria...!
¡Canción que vuelas
por las regiones ciegas
de las almas!!!

Mi ángel ha mojado sus alas
con lágrimas de noche
y desdichados duelos
de fantasmas...
¡En qué lugar
te esperarán
mi sangre
y mi corazón
esclavo de tu piel y tu presencia!.
Mi voz,
callada letanía
en sombras
te persigue por las calles
 de la vida,
Y partida de dolor
 por no tenerte
se sumerge en la tarde de la ausencia...


CANTO VII
El naufragio

Alas solitarias...
llevan mi soledad enamorada
por el océano de regreso....

Veo el cansancio secular
 en la grupa de mi ángel...¡pobre amigo!
Sé que morirán mil canciones
en la noche final...
Mi alma regresa
a deshojar el cíclico camino
de la ausencia...
Vuela, soledad enamorada
a otro designio.
Cansada está mi pena:
no repetiré las claves
de la esquina.

Te dejo una canción:
Yo sólo fui un alto en tu camino
una razón para escribir tu pena
una prisión en castillo de arena
para tu sed, un trago del olvido...
Yo sólo fui la noche interminable
donde tu piel lloraba desventuras,
mientras mi amor cantaba con dulzura
para volver el fin inalcanzable...
Pero este mar, se transformó en rocío
y mi dolor se fue por las heridas
de un corazón tan frío como el cielo
que comprendió el invierno de la vida.
Yo te amaré el resto de mis días...
El mejor viaje fue la esperanza
desde mi guarida de soles
y sentidos despiertos...
las noches naranjas
los jazmines infinitos
en nubes azules
de presagios dulces...
Abro el libro de la vida,
los mapas del amor
están ausentes...
El canto se escucha
en el corazón…
Paloma herida
celebra lo efímero de todo...
El día no alcanza
en la puerta de tus palabras
en el camino de tu frente
en el campanario de tu pecho...
Soy
una moledora de ríos y arena...
esculpo las estrellas
y las envío
en las alas del ángel...
Esta noche
hay reunión en las sombras
festín de pájaros helados...
emprendo el viaje.

Cuando camines,
Y despeines
 los estambres del futuro
¡Piensa en mí
que te amé mucho
con esperanza
con luna incandescente
con vientre de barro sideral...!

SANDRA LÓPEZ PAZ-SANTIAGO DEL ESTERO , ABRIL DE 2011


A modo de Prólogo -del Lic. Carlos Artayer




Como en todos los casos, lo recomendable es entrar sin prevenciones, sólo con los “sentidos en alerta”, e ir abriendo puertas, descorriendo cortinados, iluminando veladuras, desentrañando los mínimos sonidos, los murmullos indescifrables, adivinando por dónde se deslizan las queridas sombras y las dulces nostalgias; y sorprenderse también con pujos de lagrimas desveladas, con sonoros apóstrofes, con dolientes melodías, con carnales frenesíes…
Hay que permanecer dispuestos a escuchar, sin previo aviso, canciones para un ángel, suscribirse al tono y dirección de los manifiestos del amor, expuesto a sangre abierta, y, sobre todo, atisbar por sobre la muralla, por donde discurre la otra vida, la que viene a nosotros aún a nuestro pesar. En suma hay que dejarse ganar los adentros por la palabra poética de Sandra López Paz, y es lo que hice: fruir las resonancias que destellan en los intersticios del texto, y algo de ese extrañamiento es lo que sigue.
“¡Cosecharemos palomas mensajeras!”, dice Sandra en el canto V, y es toda una definición del oficio de poetizar el mundo que se debate ante sus ojos. Necesita expandir su mensaje por todos los meandros del viento, que llegue a todos los oídos susceptibles de resonar en ondas concéntricas por los corazones enzozobrados, que el poema sea mensaje y mensajero, voz yeco de sí mismo para que vuelva una y otra vez al origen, a la palabra que nos erige humanos: “Te doy estas palabras/amor y pan/naves olvidadas en el mundo…”
El mundo está ahí, apenas abre la puerta tan poblado de muertes y esperanzas y a la par convocante para las cotidianas ceremonias de reconquistar el canto en las fracturas del silencio, como ha sido y será en la historia humana que transita “por la calle más cruel/que es el destino…”
Convivir es reconocerse en los otros, echar redes en la muchedumbre que, sin cesar, como un “amor errante y desolado” cruza hacia los últimos días para detenerse al fin en la flor inmarcesible de la Memoria.
 Qué hará entonces el hombre descarnado de ilusiones sino “levantarse/caerse/ levantarse”, anhelar el pecho que arde y se enmascara de misteriosos signos de palabras sin palabras, fronteras del arcano hacia donde somos pasajeros, rodeados apenas por la fragilidad de una “piel de aridez lunar”. Hay que ir hacia atrás, refugiarse en el primer vagido humano, apenas superado el estadio oceánico de una  desmemoriada “piel de escamas”, el origen donde se ayuntan los contrarios, oxímoron de la vida misma: “la cima de mi piel es un abismo”, se confiesa la poetisa.
No es casual que sea la piel un elemento poético recurrente en los poemarios que presentamos. Sabemos que la piel es el órgano más extenso y sensible del cuerpo humano, y más si quien la porta es mujer. Pulido sensor de las realidades internas y externas que la inciden, la piel se configura como un plano expresivo donde la metáfora juega a ser otra piel en el mundo.
Así, la piel aparece mencionada, explicitada en muchos versos y también metonimizada bajo nombres específicos donde toma forma de labios o de manos, que son otros tantos puentes con el adentro/afuera y viceversa. Un breve muestrario puede darnos las ideas de la formulación discursiva de Sandra López Paz en este aspecto:
-           “Yo fui la noche interminable/donde tu piel lloraba desventuras”.
-           “Mi piel…/¡mi piel está enferma de ausencia/y de aridez   lunar”.
-           “de día la piel es de escamas y sin memoria”
-           “en tu piel no cabe la vorágine/el exilio/la penumbra”
-           “la piel/el llano que devora la noche”.
Y también:
-         “es el mundo un rostro que implora”
-         “el tiempo se abruma en mi espalda
-         “no temas volar sobre mis cicatrices
-         “la tempestad/en rituales contenidos acecha por el límite de los hombros
-         “el mundo ha pasado por mi boca en ausencia de tus manos
-         “aunque el dolor en palabras no se toca ¡tiene piel!”
-         “con el cielo naranja en la cintura
-         “yo sé la geografía de tu cuerpo
-         tus arrugas son mi amparo secular”
Si bien la piel instala una frontera física entre la persona y los alrededores, constituye simultáneamente la barrera que se funde y desaparece en el acto de amor, en la entrega que anonada la individualidad y la incompletud, y se transforma en luminosa galaxia.
Pero no es lo único que destrabará las arcanas comuniones de voces que circulan dentro de la voz, aunque ésta calle; Sandra nos presta sus palabras, como pulsantes luciérnagas que van señalando un derrotero, inaugurando encrucijadas…”ser un ángel guardián/es temerario”…”abro el libro de la vida/los mapas del amor/ están ausentes”…”…para ser hombre/he nacido azul/indefenso en la calle del trueno”…”el salvaje dolor/ ha fundado en tu puño/ la ciudad de la nostalgia”…”mi padre hacía/ almácigos/ de canciones verdes”…”amor, para que me entiendas: /la cima de mi piel/ es un abismo /y el despertar no llega”…”la esperanza es el pan/ que destierra la noche”…”el cosmos es una región del dolor /y me pregunto /si tanta soledad /me pertenece…”
La construcción de la realidad-o de lo que creemos que es la realidad- parte de la mirada de quien se propone la tarea, más o menos consciente de que la única herramienta disponible es el lenguaje y el espesor que, personalmente tendrán las palabras que emplee para tal empresa. Como en definitiva cada uno es lo que dice o deja de decir, el mundo transcripto no es más que un trasunto humano; si a ello se suma que, genéricamente, la perspectiva es diferente, que un hombre o una mujer en las mismas cosas ve cosas distintas, que interpretan de singulares modos  hechos y personajes y, en definitiva, personalizan su construcción de los alrededores de sus vidas, los accesos al discurso poético femenino constituye desde el origen un renovado desafío que no inhibe, sin embargo, la tarea de someterse a él.
De todas maneras, aproximarse a las reconditeces de la voz poética de Sandra López Paz, no es más que eso: aproximaciones a las posibilidades del sentido textual que como lector se pondrá en escena, un discurso en el que ambos, poema y lector, son cómplices en el infinito juego del diálogo, leyéndose, diciéndose, preguntándose hasta agotar la palabra y enfrentar el silencio, desde donde se gestarán nuevas palabras y renuevos.
Y el poema, será…


Lic. Carlos Alberto Artayer
Santiago del Estero, primavera del 2010


NINFOTÉRICAS

Compartiendo con ustedes, mi vida

MANIFIESTO DE UNA NINFOTÉRICA





¡No quiero escribir, me duele el día de hoy, sin magia…¿Para qué escribir en el papel si la palabra escribe en la memoria? Era la pregunta inquisidora y temida de la alumna ninfotérica más cuestionable.
Que se haga la ley de la palabra, se aniquilen los libros vacíos, los proyectos virulentos de mentiras, los plagios insostenidos. Nuestro pacto será la verdad…

Y yo, que por verdad tengo la palabra, que escribe y sueña, luego de escuchar tamaña falacia, volví al misterio de las mundos oprimidos a deshacerme de todo lo que se llama dios…

SANDRA LÓPEZ PAZ 



EDUCACIÓN DE LAS NINFOTÉRICAS


Tógála *

Los primeros habitantes fueron estos árboles dijo la ninfotérica tutora oficialista, señalando los robles entumecidos de hambre.
Retrasada un poco, la más pequeña de la clase, descubrió unas dríades reptando  temerosas, por la corteza del tiempo. Se quedó pensando, con el sinsabor de la magia, en las historias, los exilios y la verdad… 

* en irlandés: construcción                                             



Rebeldía
Las adolescentes tienen la costumbre de enamorarse aunque saben que eso está prohibido entre las ninfotéricas. El polen enloquece y se engendran seres por doquier.
Cuando entran en esa primavera, son enviadas al desierto de la Humanidad, para reflexionar.


Deconstrucción
                        No a la ninfocracia !


Todo lo aprendido por la ninfotérica durante el seminario de posgrado Magia Aplicada a las Nuevas Tecnologías de Resurrección se vio cuestionado, cuando escuchó, por casualidad, a un mortal ofreciendo rosas milagrosas y vida eterna en la peatonal de los espejos, sin haber cursado siquiera, el primer nivel con la tutora oficialista.
Decidió ser autodidacta, como su hermana menor, y aprender sin tanta ninfocracia.



NINFOTÉRICAS




















Antonio Cruz me pregunta qué son las ninfotéricas. No lo sé, le respondo. Las siento.
Las ninfotéricas habitarán la ciudad algún día. Creando. Amando con susto. Podríamos llamarlas, pero no es éste, aún, su tiempo.
En el séptimo día, van a parirnos, a dejarnos con ropas de campanas en su paraíso, y no habrá milagros extraños ni témpanos que nos declaren la guerra.
           Vendrán, en el descanso de la palabra, desde el       sueño de la magia hasta que los sueños duelan y hablemos en idioma de flor.


                                                                                       Sandra López Paz

Confusión


¿Dónde está mi espejo? Una y otra vez, la ninfotérica preguntaba, 
asida de un pecíolo diminuto, mientras el agua se iba,  con todo el cielo
y el paraíso, impasible y oronda,  hacia la otra orilla.
(Una ninfotérica  que ha perdido el rumbo de su magia, puede 
perderse en la eternidad)
   
Sandra López Paz


Magias 3 D

Describió un círculo perfecto con su zapatilla de seda.  Exhaló un redondel de humo en  círculo perfecto, con los labios afligidos. Giró varias veces alrededor de sí mismo, diciendo abracadabras.Y las aes se soltaron en círculo perfecto.
La ninfotérica admitió que tenía un problemita de trastorno obsesivo compulsivo, y, previamente a resetear el cosmos, por las dudas, se internó en un psiquiátrico de la ciudad Luna Llena.

Sandra López Paz



unum


         Volvió al jardín después de la sequía. Derramó lágrimas de estrellas. El azul cae miedosamente sobre las hojas, desde la cuenca gastada de los ojos,  sobre la superficie del silencio.
         El suelo se abrió en marrones desesperados, en borbotones de sangre vertiginosa. De la misma tierra, la raíz oscura, la fue devorando. "Dar es morir" Intentó sublimar, mientras iba desapareciendo entre el fango.

                                              Sandra López Paz 

viernes, septiembre 13, 2013

Lo perdido

Compartiendo con ustedes, mi vida
















Ay! sí...
Apágame la luz.

Este día
de corazones tiernos.
Postal
de soledosa
talla.

La novela
se desata
por mis ojos.

Versus
de los sueños
que me rigen.

Ya no hay fuego
en las cosas.
Queda
el vino vacío
cristales semigrises
evaporados.

Hombre
sobre mi voz
mojada.

¿Escuchas?
Mi lama
en tu orilla penumbra.

Y todo
para detener
la vida
en esta residencia
de palomas.

Siembra
          del amor
a la deriva.

Sandra López Paz (del libro "La voz del ausente")

martes, agosto 20, 2013

Intemporal

Compartiendo con ustedes, mi vida


Viento
          hacia mí,
incrustado en  palabras
                y tu ausencia que lastima.
El jamás
de todos los vacíos.

Compréndeme
-es necesario-
           y déjame ir
por el  rito inaugural
           de los días.

Meridiano sin ti
              helada lágrima
en marea y tristeza
a punto de congelar
los recuerdos.

Quédate
en ese solsticio
donde los azules
se descomponen en penas
y canciones.     

Y mis vestidos
ríen
bajo el rocío...

Y mis poemas
salen
de pulmones
y vegijas  insaciables
a contrapunto
de tus besos.

El tiempofue  nuestro
               más allá de las alianzas
y fueron verdad
los humos dulces del otoño
       y la lluvia
           y el vino
y los suspiros de magnolias
               entre el plumaje dorado
           que nos cubre
de eternidad.

Eso fue de nosotros.
Un canto derramante
impuro
y bello.

Amor traído
de todos
los infiernos.

Sandra López Paz (del libro "La voz del ausente")

Alianzas

Buscando poemas luminosos Crea un pacto con la tierra,        ella va adelante. Toma su rubor de hortensias       y limpia la frente. Dale u...