Compartiendo con ustedes, mi vida

Has de dormir también.
Como el palosanto
sobre la ribera.
Deja ya de vivir.
Avanza hacia el alma toca esa esponja
a punto piedra.
Lastimada
en su amor más dulce
abandonada.
Noche mía
palabra abismal
que te retiras
hacia otro cuerpo.
Enamorada mía,
presagio helado.
No estoy vestida aún.
No hagas planes
sobre mi piel
puede revedercer
por el aroma
de los besos
que te invocan.
Traéme el sueño
sin nieblas
ni alturas
ni espinales dolores
ni sangre
ni toques de queda
de ningún tipo.
Pero duerme también.
Que hay otras noches
por el infinito.
Expúreos silencios
manos interiores
que me regocijan
bajo el nivel
del mar.
Hebras de estrellas
encajes y silencios
de rosamiel.
No dejes en mí
tu mansedumbre
por si acaso
que estoy desnuda
e indulgente.
Sandra López Paz (del libro: La Voz del ausente)

Has de dormir también.
Como el palosanto
sobre la ribera.
Deja ya de vivir.
Avanza hacia el alma toca esa esponja
a punto piedra.
Lastimada
en su amor más dulce
abandonada.
Noche mía
palabra abismal
que te retiras
hacia otro cuerpo.
Enamorada mía,
presagio helado.
No estoy vestida aún.
No hagas planes
sobre mi piel
puede revedercer
por el aroma
de los besos
que te invocan.
Traéme el sueño
sin nieblas
ni alturas
ni espinales dolores
ni sangre
ni toques de queda
de ningún tipo.
Pero duerme también.
Que hay otras noches
por el infinito.
Expúreos silencios
manos interiores
que me regocijan
bajo el nivel
del mar.
Hebras de estrellas
encajes y silencios
de rosamiel.
No dejes en mí
tu mansedumbre
por si acaso
que estoy desnuda
e indulgente.
Sandra López Paz (del libro: La Voz del ausente)
No hay comentarios:
Publicar un comentario