Compartiendo con ustedes, mi vida
del libro "Americania. El fuego del árbol" (2015)
dentro
de algunas horas/me acercaré a tus muertos
ciudad
muerta/ latiré en tus latidos
ciudad
viva/pisaré mis pisadas
ciudad
huella
M. Benedetti
Vean
cómo el paisaje sube
desde
sus pasturas
al
silencioso añil
del
tiempo.
Las
orillas espumosas
cristalizan
los tesoros del mar
y se
mueren los sueños
por
las caracolas
¡triste Alfonsina!
Y
sin embargo,
hay
hambre y sequía
en
los ojos mesopotámicos
en las guarañas dulces
en
las noches lunfardas.
El
llano dorado de trigales
camina
en los ojos gordos del ganado,
y
camina la pampa en soledad…
¡ay esa extensión de la pena
bajo el ombú silenciado!
Hay
tanta distancia
como
hombres errantes
cuya
guitarra se pierde.
Las
estrellas frías
esperan
su concierto
inacabado.
Y el
cardón,
la
colorida montaña
y los mineros el trapiche
la
poma su cintura azul
los caballos alados su luna
los
sentidos del norte
se declaran nulos
ante
la noche sufragada
y sepultada en los cañaverales
en
la exégesis
de
la nada.
¡ay Maridela y tu guitarra absorta!.
Y
ese sur
tan
lejano historia fría
con
un enorme témpano
dolor
vitalicio
¡poemas con frío y orfandad!
No
es el hombre que ha caído.
Es
su brazo acostumbrado
a la
mano abierta sin trabajo
con
que recibe la miseria igualitaria.
Por
la huella del lobo
el
hombre se ha perdido.
Vean
cómo su paisaje desciende
desde
la más débil conciencia
al
silencioso corazón
hecho
piedra.
del libro "Americania. El fuego del árbol" (2015)
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